No son más que palabras, palabras, a veces, demasiado importantes.
Los que se han ido no volverán, o no como antes, incluso ni la mitad. Soy así de optimista, el tiempo solo lo empeorará, hay una cosa llamada Experiencia y con Pasado por apellido que así me lo hace ver.
Aunque no hayas hecho nada aposta, aunque nunca lo hubieses querido, aunque sea la solución, hay barreras que dejan su marca después.
Ahora sé que aunque fui el hombre de los mil errores, voluntarios o no, y aunque casi todo esto haya sido culpa mía y me porté mal, no llegué ahí solo. Cada grano crea una montaña, una montaña que no vemos hasta que se desmorona, y se desmorona a base de leves soplidos, pequeños detalles que acaban haciéndola tambalear.
Debemos admitir (yo el primero) que cómo se comporten los demás con nosotros es fruto en gran parte de nuestros propios actos.
Yo sé lo que pasa después de mucho tiempo apartado de alguien, que luego solo hay frialdad, es un hecho.
Y por bonito que fuera todo, mucho que te duela y que quieras que vuelva el pasado, hay cosas que solo queda aceptar, una vez más, esta vez por partida doble.